En cuanto se decretó la cuarentena en nuestro país, gran parte de las personas se dirigieron desesperadamente a comprar suplementos para fortalecer el sistema inmune, mientras otro tanto salió abastecerse de productos no muy recomendables para la salud. Rápidamente quedaron vacías las despensas de bebidas azucaradas, alimentos procesados, enlatados y un sinfín de golosinas; pero lo único que parecía no ser muy necesario eran las verduras y las frutas, las cuales deben ser la base diaria de nuestra alimentación. Frente a esa situación tan paradójica y alarmante, me preguntaba: ¿Cómo es posible que la gente tome decisiones tan irracionales en un momento en el que conservar la salud debe ser la prioridad de todos? Es muy ingenuo pensar que un suplemento fortalecerá tu sistema inmunitario de un día para otro o que puedes sobrevivir tantas semanas de aislamiento con una mala alimentación; por demás, fuente de gran parte de las enfermedades que aquejan a la humanidad en la actualidad. Esto es solo una muestra de la enorme desinformación sobre lo que significa verdaderamente cuidar la salud y prevenir la enfermedad. Tener un cuerpo sano y unas defensas en óptimas condiciones hacen parte de un proceso que solo se consigue y se mantiene con hábitos saludables.

Ahora muchas personas creen que el distanciamiento social, el tapabocas y los protocolos de desinfección son las medidas más efectivas para protegerse del nuevo coronavirus, como si esta fuera la única enfermedad con una gran capacidad de daño. Parece que medio mundo ha olvidado que en el ambiente permanecen cientos de gérmenes, bacterias y virus que generan graves cuadros respiratorios, cuya evolución también puede llegar a complicarse y terminar en un desenlace fatal. Además, se ha dejado de lado todo lo que por años ha afectado la salud a nivel mundial: el sedentarismo, el estrés, el insomnio, el tabaquismo, el consumo excesivo de azúcares añadidos, las grasas saturadas y los ultraprocesados, solo por mencionar algunos. Frente a esta serie de problemas, las medidas de protección apenas servirán para evitar la propagación del Covid-19, pero necesitamos mucho más que lavarnos las manos mil veces al día para estar sanos. Sin embargo, nada de esto es nuevo para gran parte de las personas. Lo que quizá no sabías es el efecto de una correcta respiración a la hora de aumentar nuestra barrera defensiva frente a los patógenos.

Existe una relación clave entre la respiración y el sistema inmunitario. El cuerpo humano es un conjunto de sistemas que funcionan interconectados y que trabajan de manera sincronizada. De acuerdo con eso, se comete un gran error cuando los responsables de la salud tratan las afecciones del cuerpo de manera segmentada. En la mayoría de los casos, cuando una persona se enferma va a buscar una solución en un profesional especializado, pero este solo se enfoca en su área, ignorando que una zona del cuerpo depende de muchas otras y que es necesario buscar la causa de una enfermedad analizando todas las variables que pueden afectar la salud. Por eso es importante tener un sistema inmune preparado con las mejores herramientas para que sea capaz de enfrentar cualquier amenaza.

Según el biólogo Bruce Lipton, solo el 1% de las enfermedades son heredables,1 entonces te preguntarás: ¿qué pasa con el 99% de las enfermedades restantes? Pues el mayor porcentaje se debe a las acciones perjudiciales que se replican de manera inconsciente durante mucho tiempo, y que terminan impactando negativamente la salud a la largo del tiempo. De la misma manera, perdemos el hábito de respirar correctamente, lo que se traduce en un empeoramiento en nuestra calidad de vida. El cuerpo humano es una máquina perfecta y desaprovechamos todo su potencial cuando establecemos un mal programa que solo genera desgaste, enfermedad y muerte prematura. En ese sentido, tener unos malos hábitos es como tener un Bugatti para ponerlo andar a solo 50 km/hora. Lamentablemente, vivimos en un mundo donde la salud no es prioridad en la agenda informativa y donde la falta de tiempo arrastra nuestra voluntad hacia conductas nocivas, pero justamente por eso debemos aprender a cuidarnos.

Como te he dicho, el cuerpo humano es un universo completo y su buen funcionamiento depende de aspectos esenciales como una buena alimentación, el equilibrio mental, el movimiento, la recuperación y sobre todo una correcta respiración. Este es el inicio de la vida y la base para llevar una vida saludable, porque la forma de respirar influye en el funcionamiento ideal de todo nuestro cuerpo. En la nariz, por ejemplo, producimos óxido nítrico, un potente gas vasodilatador que es esencial para el desarrollo de las células que integran las defensas. Además, el movimiento del diafragma, músculo principal de la respiración­, favorece la irrigación del líquido linfático2 que es el encargado de distribuir las defensas por todo el cuerpo.  Por último y no menos importante, a través de la respiración se disminuyen los niveles de estrés y ansiedad, lo que ayuda al sistema inmunitario, ya que cuando estos aumentan, el cuerpo se debilita y no puede defenderse de la mejor manera.

Quiero hacer énfasis en los efectos negativos del estrés, pues cuando atravesamos por períodos prolongados de tensión y agobio el cuerpo es comandado por el sistema nervioso simpático, que es el encargado del modo alerta y supervivencia, lo que le da poco tiempo al sistema nervioso parasimpático para que entre en acción. Este último se encarga del sueño, la recuperación, la nutrición, la reparación y el sistema inmunológico. Eso quiere decir que si el sistema simpático se consume toda la batería, el sistema parasimpático no tendrá energía para llevar a cabo todas sus funciones y se reducirán dramáticamente nuestras defensas.

Finalmente, conservar la salud y prevenir la enfermedad tienen que ser una prioridad para todos, máxime en estos tiempos de pandemia. De ahí que sea primordial restablecer la respiración óptima, pero además es necesario aprender a usar la respiración fisiológica, ya que resulta la mejor herramienta para lograr un balance entre el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso parasimpático. Para que comprendas mejor estos temas he creado una clase magistral con  ejercicios respiratorios, técnicas y consejos que te permitirán desarrollar una defensa efectiva frente a cualquier enfermedad física e incluso mental.

Si te gustó esta información, te invito a compartirla, a seguir este blog y a tomar ahora mismo mi masterclass: “Mejor sistema inmune a través de la respiración óptima”. Sigue al link ¡Academia online!

Te aseguro que aprender a respirar mejor es un súper poder.

Elaborado por:

Marcela Montoya, terapeuta respiratoria, entrenadora en respiración y sueño para el alto rendimiento.

Otros recursos:

  1. Youtube: BRUCE LIPTON, El Poder del Pensamiento Creativo – Entrevista
  2.  Breathe. Dr Belisa Vranich
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